lunes, 9 de octubre de 2017

Qué he hecho yo para merecer esto?

Por Ángeles Álvarez Moralejo
Ojalá pudiera empezar este mensaje diciendo que poder vivir lo que mis amigos me han regalado este fin de semana para celebrar mi cumpleaños pudiera repetirse con frecuencia, no lo diré nunca porque dejaría de ser  tan ESPECIAL. Jamás olvidaré la fiesta sorpresa que me tenían reservada cuando menos lo esperaba, por eso, claro, ha sido sorpresa ¡qué tontería! de lo contrario hubiera sido una patrañada.

Engañada, engañadísima me citaron en pleno corazón de Ribera de Duero ¿Dónde mejor para una persona como yo que disfruta estando rodeada de viñas,  bodegas y vinos?
Muy escondidos entre parras de uvas recién vendimiadas se colocaron en círculo. Tras el pequeño paseíllo por el que me dirigieron mi mozo de espadas y mis peones, entré en un círculo a modo de ruedo como el torero que va a tomar la alternativa, ignorante de todo, absolutamente de todo lo que me esperaba. Cuando pisé el albero un grito unísono me vitoreó con el ¡Feliz Cumpleaños! Allí estaban todos, todos, no faltaba nadie. Me quedé pasmada como si frente a mí tuviera un morlaco, no podía hablar, ni reír, ni llorar, el bloqueo fue total. No me lo podía creer ¿Cómo lo habían hecho posible sin hacer que desconfiara nada? Ellos lo habían organizado de manera tan cautelosa y delicada que hubiera sido imposible detectar cualquier atisbo de desconfianza por mi parte.
Todo estaba preparado para la faena, sin embargo todavía no había llegado ni el Presidente ni las damas de honor. Que se presentaron antes de empezar a descorchar las botellas con las que inauguraríamos la fiesta. Otra sorpresa más, pues venían de Canarias, nada menos, pero no querían dejarme sin corrida, por lo que al estar ya todos reunidos comenzó la fiesta.
Como la fiesta forma parte de todos los que participamos en ella, sobran los detalles, esos quedan para la intimidad de nuestra amistad.
No faltó nada de nada:  camiseta dedicada, regalos, pancarta, tartas, bailes, copas, torreznos, gamusinos, en fin de todo. Bueno sí, me olvidaba, faltó un JAMÓN, si hubiera habido un buen jamón ibérico, la fiesta habría sido redonda.

Amigos, daros de nuevo las gracias, sería caer en un tópico, por lo que solo os diré una vez más, a pesar de que lo consideréis también otro tópico, que OS QUIERO mucho y que sin vosotros mi vida no sería tan feliz.

lunes, 25 de septiembre de 2017

TIEMPO DE VENDIMIA

Por Ángeles Álvarez Moralejo
A pesar de seguir vistiendo la ropa y el calzado de verano, dado las altas temperaturas que nos siguen acompañando, el pasado fin de semana pudimos acercarnos a los viñedos, repletos de doradas, maduras y dulcísimas uvas que auguran una añada excelente de ese vino que nos regará las mesas durante todo el año. Esto del calentamiento global nos tiene un poco despistados, pues siempre la vendimia se ha celebrado por el Pilar, sin embargo este año nos gritaban los racimos desde las cepas para que los recogiéramos ya y así evitar el ser devorados por avispas y aves de toda índole.
Los que nacimos en Tierra del Vino, no nos resistimos a dar una vuelta por nuestra zona cuando llegan estas fechas y aunque  ya no tengamos viñas en propiedad, siempre estamos dispuestos a echarles una mano tanto a vecinos, como parientes o amigos. Es un regalo para nosotros poder armarse de ropa adecuada, aunque este año no era muy necesario ir muy abrigado, debido al calor, pues a pesar del rocío mañanero a eso de las 10 de la mañana ya caía un sol de justicia sobre las cabezas, corbillo en mano y cuévano para compartir entre dos personas se dispone toda la cuadrilla a encarrilar los líneos de cepas, blanca: albillo, malvasía, jerez, moscatel, verdejo y tinta:  Toro, garnacha y tempranillo. Es una delicia ir cortando los gozados racimos de uva y llenando los cestos.
Sí, en mi tierra todavía se sigue vendimiando como lo hacían nuestros abuelos, no ha llegado ni la denominación de origen ni las grandes extensiones de viñedos que conlleva la gran explotación, por lo que se cortan a mano y se acarrean en cajas hasta las bodegas. La única diferencia es esa, que ya no se trasladan en asnales de mimbre ni en carros tirados por vacas o mulas, sino que se hace en tractores o carros tirados por coches. Otra diferencia es que ya al llegar a la bodega no se echan por la zarcera para que caigan en el lagar donde serían pisadas con los pies descalzos de los productores y familia, sino que en este sentido se han mecanizado y disponen de máquinas eléctricas, que colocadas en la superficie, despalillan la uva y a través de una manguera que recorre la escalera de la bodega dirige el mosto directamente a las cubas.
De lo que sí estamos orgullosos es de las bodegas excavadas en piedra que nos han legado nuestros antepasados. Cada familia dispone de una y es allí donde se hace y conserva el vino durante todo el año y donde también pasamos muchos ratos de diversión  tomando merendolas y pasando tardes/noches muy agradables, bebiendo en compañía de nuestros amigos. Actualmente las zarceras se han convertido en chimeneas que son encendidas en invierno con el fin de hacer parrilladas de chorizo, panceta, costillas, etc.
A eso de las 11:30 de la mañana, una persona designada, previo mensaje del patrón (en este caso Dorín) “Si puedes pa las once y media o así, vas a llevar las diez”, se acerca a la viña para llevar el almuerzo. Es el mejor momento de la vendimia. ¿En qué consiste? Pues no se trata de un tentempié, no, es un almuerzo contundente: tortilla de patatas, chorizo asado, queso de oveja, jamón serrano, etc. etc. Eso sí con un buen pan de pueblo de trigo candeal cocido en un horno de Pereruela, que son los mejores para este menester.
Cuando el mosto ya está en las cubas, es la hora de la comida. ¿Hay hambre tras semejante almuerzo? Pues sí, porque se trata de compartir la mesa con toda la cuadrilla de vendimiadores  donde se comentará todo lo acaecido durante el día.
Ahora solo queda esperar a que el mosto cueza y poco a poco con las heladas, que esperemos que lleguen pronto, se pueda ir convirtiendo en un buen vino para gozo de todos los que lo vayan a degustar durante el año.
Ya queda un día menos para la próxima cosecha.


Si quieres hacer algún comentario a este artículo, por favor me gustaría que interpretaras el mensaje del patrón, no lo entiendo muy bien.

martes, 18 de julio de 2017

“Si me queréis bien, iros”

Por Ángeles Álvarez Moralejo


Gracias a que los medios de comunicación están atentos , con el fin de rellenar su espacio de noticias, al carecer de información suficiente durante la época estival, especialmente por la ausencia de competiciones deportivas, que son las que más ocupan en los informativos, ¡de pena! nos hemos enterado rápidamente de la última decisión de la RAE, porque de lo contrario todos los que nos dedicamos a la enseñanza del español tendríamos que haber esperado a una nueva publicación de la Gramática   reformada.
Parece ser que el español vulgar se está alzando en aras de la lengua normativa. Ayer nos sorprendió la noticia de que nuestros académicos decidieron aceptar la forma del imperativo para la segunda persona del plural en el verbo pronominal  irse y en lugar de dar la forma idos, a partir de ahora debemos decir iros.
Bueno, si la norma general dice que la forma vosotros cuando le sigue el pronombre os pierde la “d”, excepto en el verbo irse, ahora tenemos que recargar a este verbo con otra excepción; podrían haber optado por unificarlo con el resto de verbos pronominales y haber decidido adoptar la forma ios. Entonces ¿qué hacemos, a modo de ejemplo, con levantaos, acostaos o dormíos que también siguen el rol coloquial de su hermano irse?
Quiero encontrar una explicación a dicha postura de la RAE, y encuentro diversas posibilidades. Por un lado, es cierto que la –d en posición final de palabra o en las terminaciones –ado o –ido fonéticamente desaparece y esto haya influido en tal decisión. Al igual que decimos ciudá o soldao, en lugar de ciudad o soldado. Sin embargo aquí también están todos los participios regulares; por lo que me temo que dentro de poco, viviremos un cambio sustancial en la formación de los tiempos compuestos de los verbos.
Que las lenguas evolucionen es algo no solo natural sino necesario, ya que se van adaptando a los hablantes que hacen uso de las mismas; pero los académicos podrían aplicar normas más drásticas en todo aquello que comparta las mismas características que, en este caso, iros. Se ahorraría mucho tiempo y trabajo  posterior.
Por otro lado, ¿no tendrá algo que ver el inglés? Todos sabemos que en inglés el imperativo se da con la forma de infinitivo. Esto me llamaría mucho la atención si, ahora que el Brexit es una realidad, los británicos al no poder manipularnos económicamente desean hacerlo lingüísticamente.
Por último, y es lo más exacto, lo que los ha movido a aceptar el término, supongo que habrá sido por el uso generalizado que existe del mismo entre los hablantes. Pero aquí también me surge otra pregunta ¿Será cuestión de ignorancia o de comodidad? Si es por comodidad en la pronunciación, no todos los hablantes geográficamente hablando tendrán dicha dificultad, solo algunos ¿no? Si es por ignorancia también tendría una solución: la de educar mejor.
Señores académicos, explíquense y determinen la formación del imperativo plural de segunda persona para el resto de los verbos pronominales.
Qué visión de futuro tenía la tonadillera Lola Flores cuando dijo: “Si me queréis bien, irse!


¡Ay si Nebrija levantara la cabeza!