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lunes, 9 de octubre de 2017

Qué he hecho yo para merecer esto?

Por Ángeles Álvarez Moralejo
Ojalá pudiera empezar este mensaje diciendo que poder vivir lo que mis amigos me han regalado este fin de semana para celebrar mi cumpleaños pudiera repetirse con frecuencia, no lo diré nunca porque dejaría de ser  tan ESPECIAL. Jamás olvidaré la fiesta sorpresa que me tenían reservada cuando menos lo esperaba, por eso, claro, ha sido sorpresa ¡qué tontería! de lo contrario hubiera sido una patrañada.

Engañada, engañadísima me citaron en pleno corazón de Ribera de Duero ¿Dónde mejor para una persona como yo que disfruta estando rodeada de viñas,  bodegas y vinos?
Muy escondidos entre parras de uvas recién vendimiadas se colocaron en círculo. Tras el pequeño paseíllo por el que me dirigieron mi mozo de espadas y mis peones, entré en un círculo a modo de ruedo como el torero que va a tomar la alternativa, ignorante de todo, absolutamente de todo lo que me esperaba. Cuando pisé el albero un grito unísono me vitoreó con el ¡Feliz Cumpleaños! Allí estaban todos, todos, no faltaba nadie. Me quedé pasmada como si frente a mí tuviera un morlaco, no podía hablar, ni reír, ni llorar, el bloqueo fue total. No me lo podía creer ¿Cómo lo habían hecho posible sin hacer que desconfiara nada? Ellos lo habían organizado de manera tan cautelosa y delicada que hubiera sido imposible detectar cualquier atisbo de desconfianza por mi parte.
Todo estaba preparado para la faena, sin embargo todavía no había llegado ni el Presidente ni las damas de honor. Que se presentaron antes de empezar a descorchar las botellas con las que inauguraríamos la fiesta. Otra sorpresa más, pues venían de Canarias, nada menos, pero no querían dejarme sin corrida, por lo que al estar ya todos reunidos comenzó la fiesta.
Como la fiesta forma parte de todos los que participamos en ella, sobran los detalles, esos quedan para la intimidad de nuestra amistad.
No faltó nada de nada:  camiseta dedicada, regalos, pancarta, tartas, bailes, copas, torreznos, gamusinos, en fin de todo. Bueno sí, me olvidaba, faltó un JAMÓN, si hubiera habido un buen jamón ibérico, la fiesta habría sido redonda.

Amigos, daros de nuevo las gracias, sería caer en un tópico, por lo que solo os diré una vez más, a pesar de que lo consideréis también otro tópico, que OS QUIERO mucho y que sin vosotros mi vida no sería tan feliz.

miércoles, 30 de mayo de 2012

El día en el que se habló español en Tokyo

Por Ángeles Álvarez Moralejo



El día 26 de mayo de 2012 en Tokyo se habló español, pero español de verdad, sin errores, sin dudas, sin timidez; porque salía del alma. Todos estaban allí, desde los primeros que pusieron la semilla de HE2, hasta los más nuevos, incluso los recién retornados a su país para fraguarse un futuro con la lengua que habían aprendido con tanto esfuerzo.

Fueron llegando poco a poco, yo no me  podía creer el hecho de verlos allí y no entrando por la puerta de la escuela puntualmente como es su costumbre; no, estaban en su ciudad y querían pasar un rato conmigo. Yo que los había hecho sufrir tanto en las clases a fin de que aprendieran la lengua, a fin de que adquirieran el máximo nivel posible, a fin de que fueran los mejores en lo suyo. Sin embargo parece que no me guardan rencor y me quieren, transmitiéndome ese calor de amistad que todos necesitamos sobre todo cuando estamos lejos de nuestro espacio y ambiente.
Puede parecer una paradoja, en un país en el que el contacto físico no existe, pues bien tengo que decir que mis exalumnos me abrazan, besan y tocan para compensar las palabras que les faltan a la hora de trasladarme su cariño. Eso también lo aprendieron en España.

Fue una fiesta española, con tapas españolas realizadas por un cocinero español, no faltaba el jamán ibérico, ni en queso de oveja, ni la morcilla de Burgos y por supuesto todo estaba regado con buenos vinos tintos y blancos de denominaciones de origen españolas, todo a la usanza española.

No estaban todos los que son ni son todos los que estaban, debido al aforo no podíamos ser más de 50 personas, pero se completó el cupo, aunque se permitió que se incrementara el número levemente.
Hubo palabras de agradecimiento, sorpresas, fotos, sorteo, risas, comentarios, recuerdos, ¡muchos recuerdos!

Jamás olvidaré esa gran noche española en Tokyo rodeada de tanta gente que me recuerda y a la que siempre llevaré en mi corazón.

Viaje a Japón

Por Ángeles Álvarez Moralejo
 Queridos amigos japoneses:

De vuelta a mi cruda realidad no quiero que pase ni un momento más para enviaros este mensaje de agradecimiento a todos los amigos de Hispania Estudio-2 que estáis al otro lado del mundo geográficamente, pero muy cerca de nosotras humanamente. Me lo habéis demostrado, una vez más, con vuestra cálida acogida allí en vuestro país.
"Tras la tempestad viene la calma" dice un proverbio en este país, sin embargo todavía no he puesto los pies en  el suelo. Estuve volando durante los 12 días que conviví con vosotros y todavía lo sigo haciendo. Creo que poco a poco volveré a mi santo ser. De todas formas he recibido el mejor de los regalos de mi vida con esta visita a Japón. Me lo habéis hecho tan fácil, tan bonito, tan gratificante... que difícilmente saldré de esta especie de sueño en el que he estado metida.
Habían pasado ya 14 años desde que fui por primera vez a Japón, sin embargo en esta ocasión mi experiencia ha sido totalmente diferente, pues he realizado un curso de inmersión total dentro de ese mundo tan diferente al nuestro, pero que me atrae poderosamente por todo lo que tiene de positivo. Tenéis un país fantástico, debéis estar orgullosos de ello. Me ha fascinado el respeto, la cortesía, la amabilidad, el orden, la puntualidad, la seriedad y el silencio de una sociedad claramente a imitar.
Esa ciudad metálica que es Tokyo, condensa en sí misma el espíritu de lucha, trabajo y esfuerzo de los japoneses. ¿Cómo es posible que sigan apuntando al cielo esos enormes rascacielos tras ser zarandeados continuamente con movimientos sísmicos? ¿Un milagro? No, son el resultado de una fuerte lucha frente a una naturaleza sin piedad que os amenaza frecuentemente. Pienso que es un ejemplo de cómo el hombre puede hacer frente a lo que parece invencible.
Cuando fui por primera vez, contemplando la ciudad desde la Torre de Tokyo me pareció un lugar totalmente inaccesible, yo dije que "era un puzzle descolocado"; por eso en este viaje tenía un reto personal: moverme yo sola por ese aparente caos. Realmente fue una aventura bajar al subsuelo, coger el metro y mezclarme con esa vorágine de personas, carreras, horas punta, confusiones (por mi parte que no por la de ellos) ¡Fantástico! Lo conseguí, pero debo reconocer que no fue nada fácil, no obstante en mi caso tenía siempre al otro lado de mi móvil una voz amiga que me servía de guía; de otra manera habría sido casi imposible.
A pesar de ese color metálico que tiene la ciudad en la superficie, cuando te pierdes por sus calles el colorido es inmenso: anuncios por todas partes, luces de neón multicolores por las noches, edificios que que más bien pertenecen a otras galaxias o que han salido de los "manga". Es como vivir dentro de una película de ciencia-ficción.
Me parece increíble que podáis adaptaros a nuestra vida cuando venís a España, perteneciendo a mundos tan dispares; sin embargo siempre he tenido y mantengo la opinión de que entre los dos países debe de existir un lazo común ¿Cuál? No sé, pero sería cuestión de investigarlo. Yo también me he sentido allí como pez en el agua.
Muchas gracias a todos y no olvidéis que en España tenéis a dos amigas que os admiran y respetan.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Escapada troglodita

Por Ángeles Álvarez Moralejo

Son muchas las formas de que disponemos a la hora de desconectar del mundanal ruido, como diría Fray Luis de León, pero los que soportamos el ruido infernal de una gran ciudad exprimimos al máximo el cerebro a fin de encontrar el silencio, la quietud, la naturaleza y el ambiente que en nada nos recuerde al que nos envuelve diariamente.


Este fin de semana lo he descubierto y he vuelto a casa plena de satisfacción ¿Por qué? Pues porque he estado en una zona nueva para mí, he descubierto paisajes que incluso la luna le tendría envidia por lo desnudo, ceniciento, seco y desolado; sin embargo no se trata de un plagio, pues todo esto estaba matizado con muchos colores, colores propios del otoño, época en la que estamos, ocres, rojizos, amarillos, verdes, etc. Todo ello me ha transportado a eso, a un lugar totalmente diferente. Por otro lado el contraste paisajístico en poco kilómetros es increíble. A esas montañas desnudas y arcillosas, salpicadas de cuevas trogloditas, con una vegetación pobre de retamas aisladas, podemos contemplar campos de olivos preñados de aceitunas, josas de árboles frutales, grandes y alineadas alamedas que presagian la riqueza acuática que las mantiene erguidas como lanzas hacia el cielo, fincas de encinares donde pacen tranquilamente los toros bravos, acequias naturales formadas por aguas que contienen tal riqueza de minerales que a lo largo del tiempo, debido al sedimento de los mismos, han formado verdaderas murallas rocosas, aguas termales que favorecen la instalación de balnearios a los que la gente acude a fin de aliviarse de sus problemas de salud… Y como vigilante perpetuo de todo esto y en el centro de la zona se alza Sierra Nevada, con sus dos picos más altos, el Veleta y el Mulhacén, cubiertos con un manto blanco de nieve como si se tratara de un ser supremo protegiendo toda la zona.


Para poder disfrutar de dicho ambiente nada mejor que pernoctar en una cueva troglodita, cuevas excavadas en las laderas de las cárcavas, de color rojizo provocado por el origen arcilloso del material que las forman. Pues bien, elegí el complejo llamado “Habitat troglodita Almagruz”. Se trata de un complejo de cuevas con doble origen: unas son milenarias, excavadas en las paredes verticales de la montaña y que son conocidas como “cuevas de acantilado” y otras de nueva creación que son las que alojan a los que de alguna manera buscamos emociones nuevas en nuestra forma de movernos a fin de conocer esta geografía que tanto y tan bueno ofrece a nuestros sentidos.


Al abandonar la autovía, entramos en un camino que nos anuncia que no vamos a un lugar normal, es un camino sin asfaltar que nos ascenderá al complejo. Ya arriba, el espectáculo es sorprendente: en forma de media luna hay una gran excavación en la colina, en semicírculo se nos presentan unas pequeñas fachadas pintadas de blanco que nos indican la ubicación de cada una de las cuevas. El centro está presidido por una gran piscina. Es una mezcla rara entro lo de antaño y lo de hoy, entre lo añejo y lo nuevo. Sobre las cuevas observamos una gran terraza donde se yerguen chimeneas blancas con forma fálica que nos indican el pasado oscuro de las cuevas más viejas, tal vez en alguna época fueran lugares secretos donde se realizaran actos no muy acordes con la moral del momento (todo esto, claro, no exento de su propia leyenda).


Al abrir la puerta de dos hojas que las protege, el panorama es sorprendente: una gran bóveda excavada en el seno de la montaña, bañada con un blanco manto de cal, casi cegador, se aparece ante tus ojos y lo contemplas con estupor. ¿Este es mi alojamiento? No, no puede ser, debe de haber algún malentendido. Vuelvo a recepción y me confirman que esa es la cueva donde podré alojarme. ¡Fantástico! – pienso.


Es un espacio diáfano con dos ventanas enrejadas que dan al exterior. A la derecha hay una especie de mostrador de madera rústica que separa a la cocina de la entrada, está totalmente equipada, no le falta nada. ¡Qué bien, podré cocinar! Mas adelante como excavado en el suelo, con un nivel por debajo, hay un foso cuadrado, que delimita la chimenea, rodeada de asientos con cojines para que la estancia sea más cálida todavía. Ya al fondo de este primer espacio está la mesa de comedor, bien puesta, vestida con manteles individuales de lino y vajilla de cerámica de la zona. Entro por un arco natural revestido con borde de ladrillo y a la derecha está el cuarto de baño, con suelo de pizarra y ducha romana, está separado del resto con una puerta. De frente otra puerta me introduce en el dormitorio con una gran cama en el centro. Muebles rústicos, luces indirectas, cerámicas, ropas, mobiliario, etc. todo totalmente acorde con el ambiente. En el techo de la bóveda principal, una especie de tragaluz permite que la cueva reciba luz del exterior, además podemos graduar la intensidad de luz que deseemos con un interruptor. La temperatura de la cueva, aunque también dispone de calefacción, viene a ser de unos 20 ó 22 grados, por lo que su estancia dentro de ella es agradabilísima.


En el exterior es una delicia salir y darte de frente con una perspectiva única: cárcavas rojizas, olivares, alamedas, más cárcavas, valles y al fondo las majestuosas cumbres de Sierra Nevada, todo ello bajo el azul intenso del cielo o un firmamento estrellado iluminado por una media luna. No tiene ningún desperdicio, sea de día o de noche.


Además de estas maravillosas cuevas, el complejo dispone de un Centro de Interpretación fantástico, en el que podemos apreciar los ciclos de la seda, del queso, de la matanza, del esparto, etc. También señalar la casa de labranza decorada a la manera de la época en la que se utilizaba.


En fín, es un lugar turístico-cultural para poder pasar un fin de semana diferente e interesante.