miércoles, 30 de mayo de 2012
El día en el que se habló español en Tokyo
Viaje a Japón
jueves, 1 de marzo de 2012
¿Qúe es un problema?
Si sientes que vives en concordia con la naturaleza y que nada ni nadie puede perturbar ni romper esa sensación de calma, tranquilidad, paz y seguridad ¿por qué a veces la vida te golpea sin consideración con algún zarpazo como si de un monstruo mitológico y cruel se tratara?
Cuando era adolescente contínuamente bombardeaba en mi cabeza la pregunta de ¿qué será un problema? Todas mis compañeras y amigas de colegio contínuamente hablaban y se quejaban de que tenían un problema y yo pensaba que al no saber qué era eso era porque no los tenía y que por lo tanto era algo malo y que, al parecer, era la única persona en mi limitado mundo que carecía de semejante lacra. Incluso llegué a pensar que vivía bajo pecado, dada la estricta educación religiosa a la que estábamos sometidos los niños de aquella época. Tan claro tenía que lo que no era común a todos y que lo que te identificaba con exclusividad era pecado que en uno de aquellos tediosos sábados en los que, de manera obligatoria y rigurosa, teníamos que ir en fila india a confesarnos (controladas por la hermana-vigía de turno) con el capellán, Don Vita, al sentirme culpable de mi falta de problemas, se lo confesé y él, después de sonreír (eso lo recuerdo muy bien) supongo que me impondría la penitencia correspondiente.
Pues bien, con el paso del tiempo y sin que nadie me haya explicado nunca qué es un problema ¡vaya si lo he aprendido! Y al igual que el resto de los humanos soy víctima de más de los que me gustaría tener, sin buscarlos llaman a tu puerta cuando menos los esperas ¡qué injusticia!
Sin embargo, ahora me doy cuenta de que el hecho de sufrir problemas es síntoma de que sigues vivo, solo necesitas fuerza para enfrentarte a ellos con valor y sin miedo; y como todo en la vida, si llegas a superarlos tienes tu recompensa, que no es otra que la de seguir luchando, pero, en definitiva, viviendo.
¡Ojalá, Cris, estuvieras llena de problemas!
sábado, 19 de noviembre de 2011
Inexorabilidad
El Sísifo del siglo XXI podría ser ese elector que se levanta todas las mañanas de jornada electoral dispuesto a empujar su voto hasta la urna, para darse cuenta después de que seguirán mandando los de siempre, gobierne quien gobierne...
... si no fuera porque el Sísifo griego era un ser ruin y rácano, que no dudaba en agraviar a los demás en su propio beneficio. Esa descripción no cuadra con el elector medio, sino más bien con los que mandan.
domingo, 9 de octubre de 2011
En ocasiones veo Dracónidas

... Pero no ayer. Este Madrid, en el que las estrellas se olvidan de salir, como diría Sabina, no es lugar propicio para contemplar tal tipo de manifestaciones. El avistamiento de meteoros fue entorpecido por la contaminación lumínica, incrementada esta vez por la luna casi llena y quizás también por la proliferación de smartphones. Y esa capa parduzca que protege a los madrileños de los perniciosos efectos del aire puro de Guadarrama tampoco ayudó. Más que lluvia de estrellas lo de anoche fue un tímido chispear.
Las Dracónidas, al igual que las Perseidas o las Leónidas, se producen cuando la Tierra se cruza con los restos que un cometa va dejando detrás. Es decir, que el fenómeno, más que a la lluvia, se asemeja al paso a mejor vida de insectos estampándose en los parabrisas. Me pinto solo vulgarizando un espectáculo que fascina desde tiempos inmemoriales, y que no ha sido explicado hasta hace bien poco. Cuántos presagios y deseos se formularían antes de saber que las estrellas fugaces no eran sino la ardiente estela de diminutos granos de arena.

